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Paloma

 

(asistente quiropráctica en Centro Quiropráctico Ben Liebeskind D.C.)

 

Soy Paloma y soy asistente quiropráctica. Descubrí la Quiropráctica hace tiempo, para finales de mayo del 2006.

 

Me encontraba en un momento personal difícil, ya que acababa de dejar el trabajo en el que había estado mucho tiempo y me encontraba algo perdida. Lo dejé porque no me llenaba y porque de alguna manera quería poder ofrecer a los demás los conocimientos adquiridos en mi formación universitaria y hacer un trabajo que me hiciera sentir útil.

 

Y de pronto, un día, leí en el periódico un anuncio muy curioso que me llamó la atención. Y así, conocí a Ben y a Brent. Y después a mis compañeras, y amigas, Bea y Begoña.

 

Llegué al Centro Quiropráctico llena de ilusión, de nervios, y ¡¡¡de ganas de aprender!!!. No tenía mucha idea de lo que era la Quiropráctica y mi formación universitaria sanitaria tradicional me tenía algo confundida. Tenía muchos conocimientos sobre patologías y sobre tratamientos, pero hay mucho más que la enfermedad. Está la salud. Y por desgracia, actualmente la mayor parte del sistema sanitario español se basa en la enfermedad y no en la salud.

 

Y fuí aprendiendo a compaginar mis ideas y conocimientos con otros nuevos que me completaron y me dieron una nueva forma de ver las cosas. Para nosotros, para todos los que trabajamos aquí, la Quiropráctica no es un trabajo. Es una forma de vida.

 

Yo no tenía ninguna problemática específica. Me consideraba una persona sana porque no tenía ningún síntoma aparente. Pero Ben y Brent me detectaron una serie de subluxaciones en mi columna vertebral y empecé a seguir el programa que me aconsejaron. ¡¡¡Y estoy encantada!!!

 

La Quiropráctica no trata los síntomas, cuida de las personas, nos da energía y fuerza para vivir cada día a tope y para levantarnos cada mañana con ganas de hacer cosas. Nos devuelve, simplemente, la salud escondida.

 

Me siento más flexible, con más energía y con fuerza para hacer deporte (footing, spinnig), para irme a cenar entre semana, para quedar con los amigos, para ver una película en el cine un martes … ¡¡¡Tengo ganas de hacer cosas a todas horas!!! No hace falta esperar al fin de semana para disfrutar de lo que más nos gusta. La Quiropráctica es como una pila que te recarga cada día. Y sobre todo tengo ganas de disfrutar de mi hijo y de jugar con él.

 

Mi hijo nació prematuro, casi 2 meses antes de lo que le tocara, y teníamos claro como queríamos cuidarlo. Teníamos claro que la Quiropráctica sería la mejor forma con la que le ayudaríamos a desarrollarse y a evolucionar.

 

El trabajar aquí, el poderos conocer a todos vosotros y el poder compartir “parte de mi vida” con mis compañeras Begoña, Bea, Patricia y con nuestro quiropráctico Ben, me llena de vitalidad y de salud. Y el recordar cada día a Brent, me hace valorar cada día más lo que tenemos y me da más energía y más fuerza para compartir con otros el regalo de la Quiropráctica.